Que se me caiga la mano y la pierda (2ª taza)

Acabo de volver de la concentración en Plaza Mayor contra  la violencia de género (harto de los eufemismos) el maltrato a las mujeres. Un éxito de convocatoria, sin duda, para ser un miércoles a las 12 de la mañana. El acto, sencillo en su concepción y puesta en escena, consistió en la lectura de unas breves palabras por parte de jóvenes que allí se concentraron junto a vecinos, responsables de entidades ciudadanas, partidos políticos e instituciones. Con posterioridad, en el salón de la 2ª planta de la Casa Consistorial tuvo lugar “una performance” (quien adoptaría y pondría de moda esta palabreja) un montaje artístico alusivo al tema.

En este pudimos asistir al sonido de fondo de la lectura de una retahila de víctimas del maltrato y, sobre el mismo, la lectura de frases de “insignes gentilhombres” – desgraciados personajes a los que la historia encumbró por otras virtudes – desdeñosas o incluso claramente ofensivas contra las mujeres. Entre ellos, para la sorpresa de algunos, filósofos, literatos, beatos, teologos e incluso algún que otro científico. A la par, sobre un escenario apenas adornado, una joven  -la bailarina Violeta Martín- se desenvolvía con soltura al ritmo de una música cuyo ritmo evocaba esperanza y tragedia. Difícil montaje, provocador incluso, no creo que dejara indiferente a ninguno de los presentes. Si su intención fue la de remover conciencias y recordarnos el desprecio sufrido por las mujeres a lo largo de la historia por su condición de mujer, sin duda lo consiguieron: sintiendose agredidas en cada frase pronunciada, no falto alguna que otra risa nerviosa o acusación de misogínia por parte de algunas de las allí congregadas sobre dichos personajes. Admiro la fortaleza mostrada por todas: poniéndome en su lugar quizá me hubiera echado a llorar. Hubo aplausos generalizados, mas que merecidos.

Al final, unas sencillas palabras de la Concejala de Mujer, Emilia Quirós y del propio Alcalde, dieron por finalizado el acto.

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Un pensamiento en “Que se me caiga la mano y la pierda (2ª taza)

  1. Ese eufemismo (violencia de género) es necesario, porque hay agresores y víctimas en ambos bandos.
    Bien cierto es que la mayoría de los casos son de hombres que agreden física o psicológicamente contra mujeres, pero también hay casos de violencia (sobre todo psicológica) de mujeres hacia hombres y nos sorprendería saber que son mas de los que imaginamos.
    Pero eso se calla, porque está de moda el feminismo, no la igualdad (además de la vergüenza social que es para la mayoría de los hombres afectados reconocer abiertamente que su mujer les trae por la calle de la amargura).
    Casos como el de el hombre al que han arruinado la vida por que acusaban de haber asesinado vilmente a la hija de su pareja, o como el de aquel hombre que se salvó por los pelos de la cárcel tras reiteradas denuncias falsas de su ex pareja (este último no es televisivo, es un caso cercano de mi entorno), nos demuestran por qué a veces es tan importante escribir de una forma “políticamente correcta”.

    Bueno no me quiero liar más. No esta mal el blog, volveré, jeje.

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